20 agosto 2017

DOMINGO XX DEL TIEMPO ORDINARIO



Este domingo hacemos eco del evangelio de hoy y nos ponemos en el lugar de la mujer cananea, contemplando sus gritos.  Ella no tiene otra salida que gritar a Jesús que pasa. Cuantas personas viven a nuestro lado y gritan unos con su voz y otros sin dar voces sino con sus vidas, que nos gritan porque viven enfermos de falta de amor, del dolor de verse rechazados, del dolor de ver como sus vidas se pierden a la deriva. Que nuestros oídos estén atentos a ese dolor, si verdaderamente nos sentimos hermanos de todos compartiremos ese dolor y escucharemos porque lo que ocurre es que andamos tan despistados que no sabemos escuchar al otro.

Otra resonancia de este Evangelio puede ser el percibir la valentía de la cananea, ella es una extranjera, una pagana   y como tal en aquel tiempo un judío no podía acercarse a un pagano,  Jesús por lo tanto no le hace caso, sin embargo ella no deja de insistir, no le importa el rechazo, sino que su objetivo es que la escuchen porque quiere la liberación de su hija, otras veces los respetos humanos, el no hacer el ridículo, nuestro propio orgullo nos hace quedarnos a la mitad en la vida, con que valentía y libertad no haríamos todo lo que está de nuestra parte si viviéramos sabiendo de quien somos y que buscamos.


Pedimos en este día por las víctimas del atentado de Barcelona, por todos los heridos para que puedan sanar física y moralmente y por los que se dedican a atacar a los hermanos sin pensar en el don de la vida de los demás para que sus corazones endurecidos se conviertan en corazones pacíficos.

Oremos: Oh Dios, que has preparado bienes inefables para los que te aman, infunde tu amor en nuestros corazones, para que, amándote en todo y sobre todas las cosas, consigamos alcanzar tus promesas, que superan todo deseo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amen.