13 mayo 2018

SOLEMNIDAD DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR



Jesús vuelve al Padre, después de su Resurrección se presentó a sus discípulos pero es hora de volver a casa. No nos deja solos nos deja su Espíritu Santo y un mandato: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación”.

Proclamar el evangelio con nuestra palabra pero sobre todo con nuestra vida, Jesús pasó por la vida haciendo el bien, seguir a Cristo es mirarlo cada día, escuchar su Palabra, mirar los acontecimientos cotidianos de cada día y poner mi granito de arena, mi granito de esperanza en la vida. Haced la vida de mis hermanos más fácil, más humana. Y proclamar a tiempo y a destiempo que Dios es amor, que Dios es bondad, que Dios es ternura, porque han visto que yo doy amor, doy bondad y doy ternura. 

Pedimos por todos los enfermos, por todas las personas que sufren, por todos aquellos que no tienen lo necesario para vivir.

Oremos: Concédenos, Dios todopoderoso, exultar de gozo y darte gracias en esta liturgia de alabanza, porque la ascensión de Jesucristo, tu Hijo, es ya nuestra victoria, y donde nos ha precedido él, que es nuestra cabeza, esperamos llegar también nosotros como miembros de su cuerpo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amen.

06 mayo 2018

DOMINGO VI DEL TIEMPO ORDINARIO




Las lecturas de hoy nos siguen invitando a estar siempre atentos y a la escucha de la Palabra de Dios en nosotros. Pedro lo vemos en esta disposición y no pierde ni un instante en anunciar a Jesús, el Espíritu Santo actúa por medio de Pedro. 

El evangelio y la 2ª lectura nos hablan de lo esencial, del núcleo del mensaje cristiano: el Amor.

Por gracia hemos nacido de Dios y ¿qué cosa más hermosa tenemos que hacer en esta vida sino Creer en el amor, y ¿cómo? Permaneciendo en la voluntad de Dios, conociéndolo y acercándonos a El para que intuyendo lo que El quiere vivamos dando la vida por los otros. Hemos sido elegidos para esto, para una vida fecunda desde el amor, cada uno donde el Señor lo ha puesto. El fruto de esta vida: La alegría que surge del amor que se entrega que sirve y que sufre.

Oremos:Concédenos, Dios todopoderoso, continuar celebrando con fervor estos días de alegría en honor de Cristo resucitado, y que los misterios que estamos recordando transformen nuestra vida y se manifiesten en nuestras obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amen.


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