26 febrero 2017

DOMINGO VIII DEL TIEMPO ORDINARIO



Las lecturas de este día nos meten directamente en la forma de ser de Dios, en su corazón amante de cada uno de sus hijos “Aunque una madre se olvide de su criatura yo no te olvidaré” -No nos abandona, no se olvida- nos dice, fijaos en lo importante que es para nosotros que alguien no se olvide de nosotros, bueno pues así es nuestro Dios.  Que fácil nos olvidamos nosotros de las personas que lo pasan mal, que fácil nos apartamos de ellas cuando a lo mejor las cosas no les van bien, y Dios hoy nos dice que se trata de no olvidarse, dice una canción “al final de la vida el corazón debe estar lleno de nombres”.

Si Dios es así nuestro descanso debe estar en El, necesitamos tener donde descansar y a veces  nos cuesta encontrar en quien descansar,  S. Agustín lo entendió: “mi corazón esta inquieto hasta que descanse en ti”.

Sí confiemos en él, aunque las cosas nos vayan mal, aunque estemos sufriendo un momento difícil en nuestra vida. Confiemos, seguro que después vamos a ver como Dios iba actuando y nos acompañaba, y nos diremos: “jamás pensé que me ibas a llevar hasta aquí”.
El evangelio habla de la Providencia, de la confianza de entregar aquello que nos cuesta vivir en manos de Dios, porque es nuestro Padre y sabe lo que necesitamos.
Que en este día en nuestro corazón también renazcan los sentimientos que Dios nos expresa en estas lecturas para nosotros: el cuidar del otro, el no olvidarnos de él, el ser descanso para el que está mal, y ser providente con el prójimo, que en mi encuentre lo que no esperaba: la ayuda que necesita.

Pedimos por todos los enfermos para que el Señor les conceda la confianza en Él y la certeza de que el siempre hará lo mejor para nosotros porque nunca se olvida de su criatura.

ORAMOS: Concédenos tu ayuda, Señor, para que el mundo progrese, según tus designios, gocen las naciones de una paz estable y tu Iglesia se alegre de poder servirte con una entrega confiada y pacífica. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amen.

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