30 julio 2017

DOMINGO XVIII DEL TIEMPO ORDINARIO



Somos un tesoro, cada persona es un tesoro y lleva dentro infinidad de perlas preciosas, que poco a poco hay que ir descubriendo y dando en la vida y además ayudar y acompañar para que los demás también lo den.

Hoy nos dice Jesús que el reino de los cielos es como “un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo”.

El reino de los cielos está dentro de vosotros. Si lo tenemos dentro, no podemos conformarnos con lo que ya sabemos o conocemos de nuestra fe. Pidamos como Salomón sabiduría para descubrir lo esencial, lo que vale la pena en nuestra vida, que no es sino crecer hacia el proyecto que Dios tiene para nosotros, que no sabemos como pero es que resulta. No sabemos sino amamos y no amamos sino experimentamos el tesoro de ser de Dios. 

Que en este día nos pongamos cara cara con El. Vamos a vivir un poco hacia dentro, vamos a centrar nuestra mirada en toda la obra que Dios va haciendo en nosotros mediante los acontecimientos de nuestra vida, porque  “para los que aman a Dios todo les sirve para el bien”.  

Lo que somos hoy es fruto  de todo lo que hemos vivido y de todo lo que el Señor ha ido construyendo, para alcanzar el fin que Él quiere:

“¡Quiero que encuentren el tesoro! Es para ellos”.

Pedimos hoy por todas las personas para que sean capaces de descubrir todo lo que llevan dentro y puedan construir una sociedad más justa y pacífica.

Oremos: Oh Dios, protector de los que en ti esperan, sin ti nada es fuerte ni santo; multiplica sobre nosotros los signos de tu misericordia, para que, bajo tu guía providente, de tal modo nos sirvamos de los bienes pasajeros, que podamos adherirnos a los eternos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amen.

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