06 agosto 2017

LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR


LITURGIA DE LA PALABRA

Jesús experimentando  su camino de subida a Jerusalén y viendo como los suyos no lo entienden y tiemblan ante la idea del sufrimiento y de la cruz, que Jesús viene avisándoles,  ayuda a los suyos mostrando su divinidad en el monte Tabor y fortaleciendo los corazones de los suyos. Pero a la vez es fortalecido Él mismo por el Padre: “¡Escuchadle este es mi Hijo amado en quien me complazco!”. 

¿Cómo Jesús bajaría de allí dispuesto a todo, a entregarse al amor del Padre y por nosotros después de escuchar de nuevo esa declaración del Padre:” Tu eres mi amado, en ti me complazco”? Sí Jesús baja dispuesto a darse del todo y confirmado en que su misión en obediencia al Padre tenía todo el sentido y aunque encontraba oposición por todos lados, sabe  que su Roca, su fundamento es el Amor del Padre y su propia identidad de Ser el Amado.

A su vez los discípulos también pueden ver que aquel a quien siguen verdaderamente es Dios, las palabras de Jesús “Levantaos no temáis” quedaron impresas en sus corazones ya para siempre. Sus vidas desde este momento se complican  pero a la vez comienzan a renacer desde ese mismo amor del Padre para confirmar que  como nos dice S. Pedro en la 2º lectura:

Habíamos  sido testigos oculares de su grandeza. Esto nos confirma la palabra de los profetas, y hacéis muy bien en prestarle atención, como a una lámpara que brilla en un lugar oscuro, hasta que despunte el día, y el lucero nazca en vuestros corazones. ”

Los testigos, nos confirman que esto es cierto, personas como nosotros que conocieron su grandeza y nos dicen que la palabra de Dios es lámpara, es luz que brilla en nuestras oscuridades. Adentrémonos en ella y experimentemos como no  hay otra palabra que nos traiga la esperanza, el amor, la paz, como la Palabra de Dios

Por eso en este día la Palabra de Jesús ante nuestro adormecimiento nos tiene que hacer removernos por dentro: “levantaos no temáis”. Una confianza extrema, en El, aún muy a pesar de nuestras cruces y sufrimientos en la vida, debe ser la que nos sostenga y como él nos haga caminar con valentía pisando firme obedeciendo ese amor inmenso que nos viene del Padre y que vamos experimentando a lo largo de nuestra vida.

Pedimos hoy por la Orden de la hermanas pobres de Santa Clara que en estos días celebran la solemnidad de  su fundadora Santa Clara de Asís, para que viviendo atentas a las inspiraciones del Espíritu del Señor permanezcan fieles a lo que le Señor vaya pidiéndole en estos tiempos.

Oración: Oh Dios, que en la gloriosa transfiguración de tu Unigénito confirmaste los misterios de la fe con el testimonio de los profetas, y prefiguraste maravillosamente nuestra perfecta adopción como hijos tuyos, concédenos, te rogamos, que, escuchando siempre la palabra de tu Hijo, el predilecto, seamos un día coherederos de su gloria. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amen.

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