31 diciembre 2017

DOMINGO LA SAGRADA FAMILIA


¡Paz y bien familias! Tomamos hoy para nuestra reflexión la 2º lectura que se ha podido leer en la Eucaristía del Domingo de la Sagrada familia: 

“Someteos unos a otros en el temor de Dios. La esposas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia,  porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos”. 

En el contexto social que hoy en día vivimos este texto conlleva a interpretaciones que lo tachan de poco acorde con nuestros tiempos. Sin embargo queremos hablar de algo que también habla este texto: “la entrega”: Entrega de la esposa al esposo y del esposo a la esposa, como Cristo se entregó por nosotros. Ante esta reflexión no puedo dejar de traer a mi mente y mi corazón no solo a mi familia, sino a tantas familias como conozco y son para mi verdaderos testimonios de amor y de entrega del uno al otro y a sus hijos. Os invito en este día a todos, a que lo hagáis y miréis a vuestras familias, que con sus luces y con sus sombras, son lugares donde el conflicto nos ha ayudado o debería ayudarnos a crecer en el amor, (que para eso estamos en esta tierra). 

En la familia la entrega del uno al otro es lo que manifiesta el amor y la unidad entre los miembros de la familia, cada uno desde el lugar que ocupa, que no es igual un lugar que el otro, ni es mejor uno que el otro porque cada uno tiene su misión. Todos los miembros caminan o deberían caminar en un proyecto común que es la construcción de la familia. Las propias opciones del padre de la madre, así como de los hijos mientras están en la etapa de crecimiento y educación, han de ser enfocadas siempre hacia proyecto común: la familia. 

Lo fundamental pienso que es lo que este texto de S. Pablo nos trae, el enraizarnos en esa entrega del uno al toro y el creyente con el fundamento que es la entrega de Cristo a su Iglesia por amor. En este día felicitamos a todas las familias y todo lo que han construido a lo largo de sus vidas mirando siempre el bien de las personas que la componen. 

Pedimos por todas las familias que en estos momentos pasan por situaciones difíciles, para que la unidad sea el principal objetivo y la fuera que les ayude a seguir caminando juntos.

Oramos.Dios, Padre nuestro, que has propuesto a la Sagrada Familia como maravilloso ejemplo a los ojos de tu pueblo, concédenos, te rogamos, que, imitando sus virtudes domésticas y su unión en el amor, lleguemos a gozar de los premios eternos en el hogar del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amen.


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