04 marzo 2018

DOMINGO III DE CUARESMA



Este domingo de nuevo la Palabra nos llena de esperanza, Dios quiere nuestro camino de libertad, para eso hemos sido creados para vivir en libertad, para ello necesitamos una alianza con El, por propia iniciativa suya: el decálogo o los diez mandamientos, que quizá alguno digan pues vaya una libertad en la que hay que estar sujetos a una ley. Esta ley os invito en este día a que la miréis para daros cuenta de que para ser personas, para vivir humanamente, necesitáis esa ley,  nos daremos cuenta que son leyes que no hacen otra cosa que decirnos sois personas y para vivir como personas y humanamente es para lo que Dios ha hecho una alianza de amor con nosotros y nos ha regalado su ley, que el salmo nos dirá que “Son Palabras de vida eterna”

Esta Alianza no hace sino proclamar que somos de Dios y que la adoración solo es para él, para el que hemos sido creados y que esta pertenencia conlleva unas actitudes que podemos resumirlas en el amor al prójimo.

El camino para el creyente está claro y es un escándalo nos dice S. Pablo: la Cruz de Cristo, él ha manifestado su señorío en esa Cruz, nos amó hasta el extremo y esa es la autoridad que tiene sobre nosotros: el amor absoluto de Dios por nosotros.

En el evangelio Jesús habla también del verdadero culto a Dios, que no es ir a la Iglesia, rezar mucho, tranquilizarnos la conciencia con eso, o cosas grandes….no, Jesús habla de que el templo es él y El está en todo, todo es sagrado, toda persona es templo de él, y ahí esta nuestra adoración a Dios, cuando obramos siempre el bien a las personas, primero a las de mi propia casa, en mi entorno, en el día a día.

Sigamos nuestro camino de conversión cuaresmal, conversión a ser como Jesús.

Pedimos hoy para que toda persona sea valorada y respetada como hijo e hija de Dios

Oremos: Señor, Padre de misericordia y origen de todo bien, que aceptas el ayuno, la oración y la limosna como remedio de nuestros pecados, mira con amor a tu pueblo penitente y restaura con tu misericordia a los que estamos hundidos bajo el peso de las culpas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amen.

No hay comentarios:

Entradas populares