11 marzo 2018

DOMINGO IV DE CUARESMA




“Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna”. Vamos a intentar ponernos en el corazón del Padre y vemos cuanto amor puede tenernos si es capaz de entregar a su Hijo único a la muerte por nosotros, para salvarnos del pecado, del mal y de la muerte y darnos la vida eterna. ¡Cuánto amor Dios mío! Adonde nos vamos a agarrar sino es a este Dios que solo puede darnos su misericordia y solo por El podemos ser salvados y solo por El vivir una vida en plenitud, que es a lo que aspira nuestro corazón humano.

Por eso hoy Jesús le dice a Nicodemo “cuando yo sea elevado en alto atraeré a todos hacia mí… y miraran al traspasado”,¿ como no vamos a mirar la majestad del amor en esa Cruz?, lo que a Jesús le da autoridad sobre nosotros es tanto amor, ¿ cómo no entregarnos en obediencia a tanto amor?, nunca podremos llegar a comprenderlo, pero sí que podemos, como nos dice S. Pablo, vivir haciendo las obras que Dios quiere, no nuestros intereses y apetencias sino lo que Dios quiere en nuestro día a día y darle gloria a Él y si él quiere, sembrar el reino de Dios con nuestra vida .

Pedimos por todas esa personas que con generosidad entregan su vida por el bien de sus hermanos en situaciones difíciles para que el Señor les siga dando fortaleza para vivir desde el amor.

Oremos: Señor, que reconcilias contigo a los hombres por tu Palabra hecha carne, haz que el pueblo cristiano se apresure, con fe viva y entrega generosa, a celebrar las próximas fiestas pascuales. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amen.

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