¡HA RESUCITADO, ALELUYA!

22 diciembre 2010

ADVIENTO


Queridos hermanos, Paz y Bien

Quisiera compartir con vosotros mi experiencia en este tiempo que está acabando “el tiempo de Adviento”. Este Adviento ha sido para mi un tiempo muy especial, tiempo de gran espera, tiempo de vigilancia, tiempo de adentrarme más en lo que es mi salvación, tiempo de alegría, gozo, y mucha ilusión al pensar en Aquel que ha salido a mi encuentro; a buscarme, a salvarme de la esclavitud del pecado y de la muerte eterna y así trayéndome vida en plenitud y para siempre. He experimentado que es un Dios Padre que solo desde el amor infinito, el amor sin limites me puede salvar la vida para la eternidad porque él siendo Dios “todopoderoso” se despoja de su dignidad junto al Padre y viene a llevar un cuerpo terrenal como lo posee todo el mundo y viviendo entre nosotros hace y enseña todo lo que había aprendido del Padre, experimentando todo lo que le puede pasar a cualquier hombre, como uno de tantos menos en el pecado. La verdad para mí éste ha sido siempre un misterio que me sorprende cada vez más y que me hace también sentirme una verdadera y amada hija, y hermana del mismo Señor, lo cual por mi experiencia personal pienso y concluyo que también contribuye a mi crecimiento espiritual pues me encuentro confiando cada vez más en El.
Este misterio tan grande y tan maravilloso que Dios me regala también todos los días en la celebración eucarística, lo he intentado vivir este año especialmente desde la escucha de su Palabra divina que cada vez me interroga, me anima, me cuestiona, me empuja y me inspira de una manera inexplicable a vivir solo desde la esperanza y la fe, y todo esto me aumenta el anhelo de verme ya en el día tan esperado; el día en que revivimos y nos encontramos participes de esta Solemnidad histórica del nacimiento del niño Jesús, al cual de una manera u otra el Señor me invita desde mi nada, me anima desde mi flaqueza humana diciéndome “hija mía aquí te traigo todo, yo te doy más que un padre terrenal: la paz  absoluta, la verdadera justicia y el amor total y gratuito que no busca ningun interes.  Qué mas deseas, pídemelo y te lo daré en plenitud.” Al pensar en esto, la verdad hermanos míos aunque parezca una tontería para aquel que no cree ni tiene esperanza en este vida ni en la otra, me encuentro mirando las cosas, la misma vida desde otro punto de vista: en este mometo lo que me importa no es qué dirán ni qué pensaran de mí, sino  que solo tengo un Padre todopoderoso, pero al mismo tiempo muy humilde desde sus altos designios, un Padre con un Hijo que después de hacerse humano como “yo”, me crea de la nada, me saca de la esclavitud del pecado mortal,  salva mi pobre vida sacrificando a su único y amado Hijo como propiciación por mis propios pecados, no por un precio de oro ni de plata sino de su propia sangre y no solo esto sino que todavía siendo tan ignorante, tan torpe y tan ciega de razón él se digna visitarme cada día diciéndome “hija mía mira que te amo para siempre sigue confiando, no dudes ni tengas miedo, desde lo alto veo tu esfuerzo y eso me alivia”.
Me alegraría deciros que este tiempo de Adviento he estado preparándome y sobre todo interiormente para recibir este misterio tan maravilloso que desde la naturaleza humana, desde mi pecado no lo merezco pero estoy confiada de que  él me prepara para recibirle, ya que nada puedo ocultar ante él y mucho menos le importa los castillos de mi corazón porque me conoce y me ama y él solo sabe hasta cuando, solo me pide abrir las puertas de par en par para que entre y more en mí. Queridos es la salvación que viene para todos y por todos, ¿Tu también le esperas?
Os deseo a todos una FELIZ NAVIDAD llena del Espíritu de Dios, Espíritu de verdad y cantémosle todos juntos un cántico nuevo, un cántico de que solo desde El la vida tiene sentido y merece la pena vivirla. Que os bendiga a todos, Paz y Bien.

Sor Catalina de Maria Inmaculada Mbevi


2 comentarios:

© JOSÉ PUERTO CUENCA (Viejo vate novato. Esperador de estrellas) dijo...

Hermanas Clarisas, Dios las bendiga. Asistí, con mi mujer y mis hijas, invitado por la familia franciscana de Lucena a la Vigilia de la Inmaculada en el Monasterio de Santa Clara. Me impresionó el sitio... Las piedras, el lugar, la historia, el sermón-clase de psiquiatría de la misa... (¡y los polvorones!). Fueron dos días imborrables.
De ellos me salió un poema, "ADVIENTO EN SANTA CLARA", que les invito a conocer en mi blog:

http://puertodepoesia.blogspot.com

Aquí escribo algunas cosillas,unas más mundanas y otras más espirituales. Mi primer poemario "La Esencia Prometida" sí va en clave espiritual. Pueden también ver las primeras páginas en el blog.

Les felicito por el suyo.
Glacias por mantener viva la llama de la Santa Pobreza. Gracias por el bien del aire lleno de oraciones que se respira en el monasterio.
PAZ Y BIEN.

José Puerto Cuenca

© JOSÉ PUERTO CUENCA (Viejo vate novato. Esperador de estrellas) dijo...

Se me olvidaba:
¡FELIZ NAVIDAD!